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Las personas que comen lo que les da la gana sin acabar en el baño o sintiéndose culpables después
¿Cómo lo hacen?

Pues de una manera sencilla y al alcance de todos.

Vamos sin complicaciones, nada de pastillitas mágicas, alimentos prohibidos y remedios infalibles.

Algo que no nos enseñan desde pequeños y nos limita a la hora de relacionarnos con la alimentación.

Sentirse como un pez globo tras cada comida NO es normal.

Pegarse atracones de comida y sentirse culpable después NO es normal,

y esas personas lo saben.

¿Y tú?

Pero espera un momento,
¿Sabías que la mayoría de dolores y molestias digestivas no se debe a una mala alimentación?

Al contrario de lo que todo el mundo dice, pasarte el día comiendo ensaladas insípidas y cosas a la plancha es el peor remedio para mejorar tus digestiones y evitar los atracones.

Y para que me entiendas, te contaré una historia.

Cuando empecé a notar que todo lo que comía me hacía sentirme como si un ejército de diminutas personas me apuñalase por dentro no le di importancia.

 

Al fin y al cabo, ¿quién no ha sufrido alguna vez algún que otro cólico, gases, hinchazón o digestiones pesadas?

 

Pues eso, todo el mundo.

 

Además tenía 19 años, no tenía motivos para preocuparme, por lo que dejé pasar varios meses.

 

Exámenes, trabajo, estrés, noches interminables de estudio… y cada día sentía como comerme un cruasan ya podía provocar una crisis por encontrar el baño más cercano.

Solo estaba bien el fin de semana, tras pegarme algún que otro atracón (Aunque luego me sintiese culpable) o cuando me iba de vacaciones.

 

 

Pero claro, vivir de vacaciones permanentes no era una solución viable, al menos por aquel entonces.

Un día fue un punto de inflexión y empecé a preocuparme de verdad.

 

Tenía una cena con unos amigos el sábado para celebrar el cumpleaños de uno de ellos, vamos que no podía fallar.

El día anterior mi cabeza no paraba de darle vueltas, seguro que la cena me sentaría mal, tendría que estar continuamente ausentándome para ir al baño… ¿Te imaginas que vergüenza?

 

 

Me metí en la cama sin parar de pensar en todo esto, entré en bucle y como te imaginarás no dormí nada.

Al día siguiente, mientras me cambiaba para ir a cenar mi barriga empezó a sonar como una de esas tormentas tropicales, aquello era una competición de sonidos a cada cual más molesto.

 

Cogí la chaqueta, las llaves y salí de casa.

 

Y fue de repente, mientras andaba.

 

No poco a poco.

 

De forma repentina y drástica.

 

Necesitaba un baño ¡Ya!

Me fui a casa corriendo y acabé toda la noche en el baño, con unos dolores terribles y atracando la despensa de todo el chocolate que tenía.

 

Necesitaba sentir algo de felicidad en ese momento y el azúcar me lo daba, al menos por un instante.

Avisar a mis amigos de que no me esperasen, quedarme un sábado noche en el váter de mi casa en vez de disfrutando de la cena y terminar con las provisiones de bollería industrial de una semana me hizo sentir vacía, culpable y preocupada.

 

Al día siguiente agendé cita con un especialista y unos días más tarde con un nutricionista.

Conclusión:

Gastritis crónica y síndrome de colon irritado (SII)

Ah, y una larga lista interminable de alimentos prohibidos, entre otros los de mi famosa despensa.

Tras años de prueba y error, varias dietas restrictivas y un largo etcéteras de médicos seguía igual.

Yo, mis digestiones, mis atracones y el baño

A raíz de aquello empecé a informarme de todo lo relacionado con la salud digestiva, leí un montón en internet, visité médicos, terapeutas…

Y me encontré que, sin pretender en ningún caso sustituir a un nutricionista, había un montón de estudios que relacionaban las emociones con las digestiones.

 

 

Vamos que esto de “Siento mariposas en el estómago” no es de hoy, sino de antaño.

Y es un buen ejemplo de que los nervios van al estómago.

Sí, lo sé.

Una faena.

 

Lo mismo que cuando estamos cansados, nos duele la cabeza y podemos arreglarlo durmiendo más o mejor; también podemos trabajar sobre nuestras emociones para no acabar comiéndonoslas o atragantándonos con ellas.

 

Desde entonces, los atracones han desaparecido, mi despensa vive más tranquila, y el baño no es mi segunda casa, sin duda, la mejor de las mudanzas que he hecho en mi vida.

 

Y toda esa información que he recopilado estos años la tengo en este curso, “Mentalidad de chocolate”

¿Qué hay dentro?

Cinco módulos que se impartiran en vivo y online con una frecuencia semanal.

Módulo I. Preparando la receta.

+¿Qué hace la gestión emocional por ti? ¿Cómo afecta a tus digestiones?

+La combinación de ingredientes que te producen inflamación, gases y pesadez y que practicamente nadie conoce.

+¿Cuales son las dos formas más efectivas de evitar los atracones o la falta de apetito? Y te adelanto que no son ni entretenerte haciendo otra cosa ni una dieta.

+Lección del hambre, cuando comes porque lo necesita tu cuerpo y cuando lo haces por tu mente.

+¿Una alimentación saludable es un factor determinante en tu salud? Basado en un experimento que hicimos con un cliente y amigo que te sorprenderá.

Módulo II. Comprando los ingredientes.

+ El ejercicio más simple y efectivo ( que utiliza mi panadera cada día ) para no agobiarse por no tener el control sobre todo.

+Te pasaré el test que utilizo con mis clientes para analizar la relación digestiones / autoestima.

+ Los tres hábitos exactos que debes aplicar para aprender a no verte sobrepasado por el estrés y la ansiedad (basado en una conversación con una madre cuyo hijo se cayó de la bicicleta).

Módulo III. La tartera al fuego.

+ ¿Síndrome del incomprendido? No te volverá a pasar, no solo estarás en una comunidad de personas cómo tú, sino que aprenderás todas las herramientas necesarias para normalizar tu situación.

+ Lo que aprendí como bioquímica que si lo aplicas a tu día a día, nunca te faltará energía.

+La manera más sencilla y honesta de mejorar la forma en la que te hablas sin complicarte la vida ni perseguir remedios infalibles.

+¿Por qué los atascos son tu mejor aliado? Lo que te pueden enseñar sobre gestión emocional sin fingir quien no eres.

Módulo IV. La cocción.

+ Cómo prohibirte alimentos no sirve de nada.

+ La regla del 50% para el hambre emocional, que marca la diferencia entre el dar un paso a delante o quedarte durmiendo.

+ Cómo nivelar la cantidad de alimento que necesitamos sin morir en el intento ni sobrepasarse.

Módulo V. Disfrutando de la comida, pero de verdad.

+ Cómo quitarle todo el peso y el vínculo a la comida para poder empezar a disfrutar de ella.

+ El sistema que utilizó un buen amigo que tenía miedo a quedarse parapléjico para vivir la vida desde otra perspectiva. Simplemente cambiando una palabra.

+ La manera más sencilla de aprender a vivir con una enfermedad, patología o síntomas de forma crónica, sin que te rompas por dentro.

+ Lo que tienes que hacer sí o sí, para cambiar la lechuga por chocolate.

¿Realmente podré mejorar si ya he probado con nutricionistas,
digestivos o medicación?

Sí. Así es.

 

Te enseñaré cómo hacerlo con mi propio sistema.

 

El haber probado yo misma todo eso, y que no me funcionara, me obligó a crear un sistema propio que simplifiqué en cinco pasos.

 

No es una pastillita mágica, ni un remedio infalible, tampoco te diré que será fácil y de un día para otro, te mentiría.

 

Es un enfoque de trabajo, de ir paso a paso implementando.

 

Y está al alcance de cualquiera, vamos que aunque no sepas que es esto de la gestión emocional podrás hacerlo, será tan fácil cómo hacerte un huevo frito, o más.

Mentalidad de chocolate.

¿Te puedo hacer alguna pregunta?

Por supuesto, dispara.

¿Qué formato tiene el curso?

El formato del curso se dividirá en cinco módulos que se impartirán en vivo y online, con una duración de dos horas cada uno. Tras cada clase se os entregarán las lecciones en formato PDF para que puedas acudir a ellas cuando te de la gana.

Los grupos serán reducidos para que se saque más provecho, en menos tiempo.

¿El curso tiene una duración limitada?

El curso tiene una duración de cinco semanas. Es la mejor forma de marcar unos objetivos y que sea del máximo aprovechamiento para todos. En mi experiencia, cuando “obligas” a cumplir un objetivo en un límite concreto de tiempo se aprovecha mucho mejor que si el tiempo es ilimitado.

Puede sonar bien, pero sé que muchas formaciones se dejan aparcadas para el día siguiente, y el siguiente, y el siguiente… pero ese día no llega nunca y quedan olvidadas.

Dicho esto tienes 5 semanas para completar el programay dos semanas extra donde tendrás disponibles los replay de cada módulo y el soporte. Si crees que no podrás dedicar esas dos horas semanales para cumplir con el programa, es mejor que no te apuntes.

¿Será complicado si no tengo ni idea de qué es esto de gestionar emociones?

Realmente no, en cada clase se irán explicado paso a paso cómo seguir el programa y qué tareas se recomiendan, son cosas tan sencillas como lavarte los dientes, por ponerte un ejemplo. Además, puedes mandarnos un mail si te surge cualquier duda.

Hoy día las personas buscamos soluciones fáciles y prácticas. Y eso fue lo primero que pensamos antes de sacar al mercado “Mentalidad de chocolate”.

¿Incluyes soporte?

El soporte se realizará a través del correo electrónico que se indicará una vez realizado la compra, es la mejor manera de sacarle el máximo partido a la formación. Te contestaré en un plazo máximo de 24/48h laborables, el soporte está limitado a este curso, exclusivamente.

¿Cómo sé si esto es para mi?

La respuesta a esta pregunta es muy sencilla. Este curso está pensado para personas cuya relación con la comida no es sana, sufriendo de atracones o falta de apetito en ocasiones. También está dirigido a aquellas personas que sufren de digestiones pesadas, hinchazón, gases, colon irritado, gastritis o cualquier tipo de patología digestiva que afecte a su calidad de vida.

¿Es caro?¿Es barato?

Si te digo que es barato vas a pensar que lo digo para tratar de venderte mi servicio. También podría hacerte una comparación de estas tipo, por menos de un café al día… pero seguramente sonará muy a “truco de ventas”. Todo es mucho más sencillo. Piensa en el dinero que te gastas en nutricionistas, remedios infalibles o médicos especialistas y piensa en lo que te estoy ofreciendo. Si te parece caro, entiendo que tengas otras prioridades que no sean trabajar las emociones para manejar esas digestiones difíciles, porque desde luego, caro no es.

¿Es una buena inversión?

Si quieres poder empezar a decidir por ti qué comes y qué no comes, olvidarte de esos atracones repentinos y a dejar de tener molestias digestivas, para poder así mejorar tu calidad de vida,con este programa aprenderás como hacerlo. A partir de ahí, nadie mejor que tú para saber la respuesta.

Mentalidad de chocolate.