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Cuando una mujer de 37 años, vive comiendo lo que le da la gana sin acabar corriendo al baño después o sintiéndose culpable, tiene que haber algo en su manera de hacerlo que muchas otras personas querrían saber.

Y en esta carta te cuento su historia.

Hola,

Antes de empezar quiero que sepas que no soy nutricionista, ni tengo ningún estudio relacionado con la alimentación ni con las dietas.

De hecho para lo único que me sirvió la Universidad es para hoy poder decir que soy bioquímica. Ah, y tampoco soy psicóloga, soy coach en gestión emocional, esto no es algo que me haga sentir mal, ni bien.

 

Simplemente es lo que hay.

 

Si esto supone un problemas para ti, lo mejor es que dejes de leer aquí mismo.

Pero espera un momento,
¿Sabías que la mayoría de dolores y molestias digestivas no se debe a una mala alimentación?

Al contrario de lo que todo el mundo dice, pasarte el día comiendo ensaladas insípidas y cosas a la plancha es el peor remedio para mejorar tus digestiones y evitar los atracones.

Te contaré una breve historia para que me entiendas.

Cuando empecé a notar que todo lo que comía me hacía sentirme como si un ejército de diminutas personas me apuñalase por dentro no le di importancia.

 

Al fin y al cabo, ¿quién no ha sufrido alguna vez algún que otro cólico, gases, hinchazón o digestiones pesadas?

 

Pues eso, todo el mundo.

 

Además tenía 19 años, no tenía motivos para preocuparme, por lo que dejé pasar varios meses.

 

Exámenes, trabajo, estrés, noches interminables de estudio… y cada día sentía como comerme un cruasan ya podía provocar una crisis por encontrar el baño más cercano.

Solo estaba bien el fin de semana, tras pegarme algún que otro atracón (Aunque luego me sintiese culpable) o cuando me iba de vacaciones.

 

 

Pero claro, vivir de vacaciones permanentes no era una solución viable, al menos por aquel entonces.

Un día fue un punto de inflexión y empecé a preocuparme de verdad.

 

Tenía una cena con unos amigos el sábado para celebrar el cumpleaños de uno de ellos, vamos que no podía fallar.

El día anterior mi cabeza no paraba de darle vueltas, seguro que la cena me sentaría mal, tendría que estar continuamente ausentándome para ir al baño… ¿Te imaginas que vergüenza?

 

 

Me metí en la cama sin parar de pensar en todo esto, entré en bucle y como te imaginarás no dormí nada.

Al día siguiente, mientras me cambiaba para ir a cenar mi barriga empezó a sonar como una de esas tormentas tropicales, aquello era una competición de sonidos a cada cual más molesto.

 

Cogí la chaqueta, las llaves y salí de casa.

 

Y fue de repente, mientras andaba.

 

No poco a poco.

 

De forma repentina y drástica.

 

Necesitaba un baño ¡Ya!

Me fui a casa corriendo y acabé toda la noche en el baño, con unos dolores terribles y atracando la despensa de todo el chocolate que tenía.

 

Necesitaba sentir algo de felicidad en ese momento y el azúcar me lo daba, al menos por un instante.

Avisar a mis amigos de que no me esperasen, quedarme un sábado noche en el váter de mi casa en vez de disfrutando de la cena y terminar con las provisiones de bollería industrial de una semana me hizo sentir vacía, culpable y preocupada.

 

Al día siguiente agendé cita con un especialista y unos días más tarde con un nutricionista.

Conclusión:

Gastritis crónica y síndrome de colon irritado (SII)

Ah, y una larga lista interminable de alimentos prohibidos, entre otros los de mi famosa despensa.

Tras años de prueba y error, varias dietas restrictivas y un largo etcéteras de médicos seguía igual.

Yo, mis digestiones, mis atracones y el baño

A raíz de aquello empecé a informarme de todo lo relacionado con la salud digestiva, leí un montón en internet, visité médicos, terapeutas…

Y me encontré que, sin pretender en ningún caso sustituir a un nutricionista, había un montón de estudios que relacionaban las emociones con las digestiones.

 

 

Vamos que esto de “Siento mariposas en el estómago” no es de hoy, sino de antaño.

Y es un buen ejemplo de que los nervios van al estómago.

Sí, lo sé.

Una faena.

 

Lo mismo que cuando estamos cansados, nos duele la cabeza y podemos arreglarlo durmiendo más o mejor; también podemos trabajar sobre nuestras emociones para no acabar comiéndonoslas o atragantándonos con ellas.

 

Desde entonces, los atracones han desaparecido, mi despensa vive más tranquila, y el baño no es mi segunda casa, sin duda, la mejor de las mudanzas que he hecho en mi vida. Y toda esta información que he recopilado estos años, la tengo en este programa, que entre otras cosas te enseña:

+ Por qué es una estrategia de principiantes cuidar tus digestiones con alimentación saludable y cómo esto puede hacer que sigas igual que hasta ahora.

+ Los tres hábitos exactos que debes aplicar para aprender a no ponerte histérico en situaciones que se nos escapan de las manos (Basado en una conversación con una madre cuyo hijo se cayó de la bicicleta).

+ Cómo prohibirte alimentos no sirve de nada.

+ Qué debes saber sobre por qué resignarte a vivir así es tan peligroso como la muerte (basado en la historia de uno de los presidentes de EEUU)

+ ¿Por qué entretenerte haciendo otro cosa no funciona para que evites los atracones?

Un momento, para el carro

Si alguna vez, has dejado de compartir mesa con amigos, trabajo y familia porque crees que tus dolencias acaban molestando al resto de tus comensales y eso te hace sentir mal, no te preocupes, te entiendo.

¿Crees que yo en su momento no me sentía mal en situaciones así?

 

Pues claro, era la primera.

 

Es complicado saber gestionar esos momentos, y más cuando nos sentimos incomprendidos y nadie nos ha enseñado a hacerlo.

 

Es por eso que es tan importante disponer de las herramientas correctas, unas que no te dejen peor de lo que estás.

 

Por eso es tan importante que sepas:

Por eso es tan importante que sepas:

+ Mi abuela siempre decía que “Somos lo que comemos” y aunque no me guste llevarle la contraria yo voto por “Somos como comemos”. No tengo una dieta milagrosa ni una pastilla mágica pero sí sé cómo hacer que tus digestiones dejen de molestarte y frenes el dolor que se produce con el estrés y la ansiedad.

+ Cómo funciona esto de las emociones para no hacer inútil cualquier otro esfuerzo que hagas para mejorar tus digestiones

+ Como mantener a raya a tu mente gracias a una técnica de meditación que hará bajar tu energía cuando entres en bucle.

Espera un momento, entonces…

¿Podré librarme de las digestiones difíciles cada vez que como lo que me apetece?

Con cada sesión vamos a eliminar todos esos bloqueos e inseguridades que impiden tener unas digestiones naturales y mejorar tu relación con la comida. Esto hará que mejore tu calidad de vida y tu día a día, algo que se percibe con cada sesión.

¿Qué duración tiene el programa?

El programa tiene una duración de dos meses. Es la mejor forma de marcar unos objetivos y que sea del máximo aprovechamiento para todos. En mi experiencia, cuando “obligas” a cumplir un objetivo en un límite concreto de tiempo se aprovecha mucho mejor que si el tiempo es ilimitado.

Puede sonar bien, pero sé que muchas terapias y programas se dejan aparcadas para el día siguiente, y el siguiente, y el siguiente… pero ese día no llega nunca y quedan olvidadas.

Dicho esto tienes 9 semanas para completar el programa, las sesiones tienen una duración de 60 minutos y se realizan cada 10 días aproximadamente, si crees que no podrás dedicar esos 60 minutos junto con 20 minutos al día para cumplir tus objetivos, es mejor que no te apuntes

¿Será complicado si no tengo ni idea de qué es esto de gestionar emociones?

Realmente no, en cada sesión iremos poniendo objetivos que se adapten a la meta que quieres conseguir, son cosas tan sencillas como lavarte los dientes, por ponerte un ejemplo. Además, puedes mandarnos un mail si te surge cualquier duda.

Hoy día las personas buscamos soluciones fáciles y prácticas. Y eso fue lo primero que pensamos antes de sacar al mercado el programa.

¿Cómo sé si esto es para mi?

La respuesta a esta pregunta es muy sencilla. Este curso está pensado para personas cuya relación con la comida no es sana, sufriendo de atracones o falta de apetito en ocasiones. También está dirigido a aquellas personas que sufren de digestiones pesadas, hinchazón, gases, colon irritado, gastritis o cualquier tipo de patología digestiva que afecte a su calidad de vida.

¿Es caro?¿Es barato?

Si te digo que es barato vas a pensar que lo digo para tratar de venderte mi servicio. También podría hacerte una comparación de estas tipo, por menos de un café al día… pero seguramente sonará muy a “truco de ventas”. Tod es mucho más sencillo. Piensa en el dinero que te gastas en nutricionistas, remedios infalibles o médicos especialistas y piensa en lo que te estoy ofreciendo. Si te parece caro, entiendo que tengas otras prioridades que no sean trabajar las emociones para manejar esa digestiones difíciles, porque desde luego, caro no es.

¿Es una buena inversión?

Si quieres poder empezar a decidir por ti qué comes y qué no comes, olvidarte de esos atracones repentinos y a dejar de tener molestias digestivas, para poder así mejorar tu calidad de vida,con este programa aprenderás como hacerlo. A partir de ahí, nadie mejor para saber la respuesta.

Emociones indigestas